Verano. Descanso. Vacaciones. Hacía dos años que no me tomaba un descanso,al cabo de ahorrar unos vintenes decidí programar 10 dias de descanso junto a la mujer que me acompaña por estos días.Siempre pensé que vacaciones es sinónimo de mar,arena... y por lo tanto mi plan vacacional apuntaba para ese lado.
Primer problema con mi compañera: a mi me gustan las sierras cordobesas –me dijo-
Pensé que no valía la pena discutir y saqué pasaje para Córdoba
Para ella.
Yo me fui a “Joao Pessoa” , un lugarcito en el norte de Brasil muy interesante.
Para mi las vacaciones deben cumplir ciertos requisitos, no negociables:
-Ausencia de niños ( por lo menos en 1000 kmts. a la redonda)
-Ausencia de muchedumbre (gente apurada/nerviosa a la que le encanta hacer colas
hasta para ver un cangrejo en la playa )
-Ausencia de parientes (madre,padre,hermanos,primos,abuelos,el sodero...)
Al llegar quise abrazar el sol de Brasil e iniciar un bronceado de mi pálida piel
El sol de Brasil me abrazó tan fuerte que el primer día tuve quemaduras de primer grado
en gran parte de mi cuerpo . Al cabo del quinto día de estadía en suelo verdeamarelho
y ya recuperado -en parte- salí una noche a un boliche de moda
Las brasileras parecían haber realizado un pacto, una especie de “apartheid” y no me daban ni la hora .Hice contacto con una argentina/cordobesa (vaya paradoja) muy linda pero en lo mejor del encuentro me comentó casi al descuido que estaba “indispuesta”, una verdadera lástima, justo que yo estaba muy bien dispuesto.
A eso de las tres de la mañana – desahuciado- me tomé un taxi hacia mi hotel . Muy simpático el chofer: se reía muy graciosamente y de manera contínua . Al principio
no entendía... pero enseguida comprendí: a la vuelta de una esquina un tanto oscura
frenó el taxi y subieron dos negros que seguramente no se ganaban la vida como modelos.
A uno le brillaban los dientes y al otro también le brillaban... pero por su ausencia.
Hay veces que el idioma no es una barrera : no hizo falta palabras.
Saqué mi billetera y les entregué los reales,dolares,lecops y rupias ahorradas durante dos años. El negro más locuaz me hizo señas del reloj ,no dudé ... y además les dí -ya que estaba- una cadena de oro regalo de mi padre ,al graduarme (oculta bajo mi remera)
Los negro agradecieron mi gesto y con una sonrisa blanca y otra negra , se marcharon.
Al día siguiente decidí volver a mis pagos, al fin y al cabo no hay mejor lugar que la casa de uno.
Ella regresó de las sierras bronceada,divina y con una sonrisa muy particular, de esas que no vale la pena preguntar.